Marc y Patrice Van Beckhoven cambiaron la gestión de un negocio textil en Países Bajos por un retiro entre el Caribe neerlandés y las carreteras europeas
A los 60 años, Marc Van Beckhoven decidió bajarse de un ritmo de vida que durante décadas había marcado sus días. Después de una larga trayectoria en el sector textil y del retail, al frente de cinco establecimientos de la firma Jack & Jones en los Países Bajos, optó por jubilarse antes de lo previsto y cambiar los horarios y la presión empresarial por una vida mucho más pausada.
El primer destino fue Bonaire, una pequeña isla del Caribe neerlandés, donde hoy reside junto a su mujer, Patrice, durante la mitad del año. La otra mitad la pasan recorriendo Europa en autocaravana, una forma de viajar que descubrieron hace ocho años y que se ha convertido en su manera de entender la jubilación.
«Vivimos seis meses en Bonaire y otros seis viajando por Europa», explica Marc mientras descansa a la sombra en el área de autocaravanas de Sopela, junto al campo de fútbol de Ugeraga. Frente a él no hay mapas desplegados ni prisas por continuar el viaje. Solo dos bicicletas eléctricas preparadas para recorrer el municipio y un libro que interrumpe de vez en cuando para conversar con otros viajeros.
La pareja alquila la autocaravana para toda la temporada y no conocerá el coste definitivo hasta que concluya el recorrido. De momento, calculan -el alquiler a parte- un gasto cercano a los 1.250 euros mensuales, una cifra que consideran asumible para el estilo de vida que han elegido.
Seis meses de aventura
El itinerario comenzó en Alemania, continuó por Luxemburgo y Francia y ahora hace escala en Euskal Herria antes de seguir hacia Portugal y el sur de Andalucía. No existe un calendario cerrado, ni tampoco reservas que condicionen la ruta. «Si un lugar nos gusta, nos quedamos. Si no, seguimos adelante», resume Marc, convencido de que la mayor ventaja de viajar así es precisamente no depender de planes prefijados.
Sopela ha sido una de esas paradas que han decidido prolongar unos días más. La tranquilidad del entorno y la cercanía de la costa han terminado de convencer a la pareja. «Nos está gustando mucho», comenta Patrice mientras prepara la siguiente excursión.
Después de toda una vida dedicada al comercio, ambos reconocen que han aprendido a valorar una rutina completamente distinta. Las jornadas ya no están marcadas por las ventas ni por la gestión de un negocio. Ahora transcurren entre paseos, rutas en bicicleta y la elección del siguiente destino.
